Te aviso de entrada para que nadie piense que escribo desde un sofá de terciopelo: nunca he dormido en una suite con mayordomo. Solo he visto por dentro una de categoría no muy alta. Todo lo demás te lo cuento desde lo que me han contado quienes sí han estado. Cuando sea de oídas, te lo diré.

¿Qué tiene una suite con mayordomo que no tenga un balcón normal?

Desde fuera, lo primero que ves son suites más grandes, aunque no tanto como imaginas. La diferencia que todo el mundo me repite no son los metros, es el cuidado de los detalles. Todo está perfecto. Por ejemplo, en el minibar solo está la bebida que a ti te gusta.

En navieras de categoría como Explora (y supongo que en Seabourn o Azamara pasa algo parecido), el mayordomo te desempaca la maleta y te la cuelga en el armario. Y puedes llamarle a cualquier hora para pedir lo que necesites: hielo, lo que sea. Es una pasada.

¿Qué trae de verdad una suite con mayordomo y qué puede ser humo?

En casi todas las navieras, quien va en suite tiene acceso exclusivo a zonas del barco: restaurantes, bares, piscinas y zonas comunes. Eso trae dos cosas. Primero, menos aglomeración. Segundo, que la calidad de la comida, del trato, de la bebida e incluso del entretenimiento es superior, porque no está pensado para la masa, está pensado para ser muy bueno. Tanto es así que en el restaurante sueles tener siempre al mismo camarero, que ya te conoce y te lo tiene todo listo como a ti te gusta.

Hay más detalles. En algunos ascensores, el mayordomo tiene una tarjeta que te da prioridad: no esperas ni paran en plantas intermedias. Y para subir y bajar del barco tienes una puerta aparte.

¿Y qué es humo? Te soy sincero: no lo sé. Todo el mundo que me lo ha contado me ha hablado bien, y de momento no me he encontrado a nadie que me la cuente mal.

¿Merece la pena pagar tanto más por una suite?

El sobrecoste es muy grande respecto a una habitación normal. Hablamos del doble, en algunos casos del triple, e incluso de hasta cuatro veces más.

Mi respuesta es corta: si dentro de tu economía te lo puedes permitir, claro que merece la pena. Son vacaciones. Todo lo que te quite una preocupación y suba el estándar de cada minuto que vives en ellas te hace estar más tranquilo, más relajado y más feliz.

Yo hasta ahora no me lo he permitido. En algún caso podría haberlo hecho y no me di ese lujo, porque es un lujo, no una necesidad. Pero tengo un amigo que me empuja cada vez a subir ese estándar y a probarlo, porque desde fuera piensas "bah, no será para tanto" y, sin embargo, todo el que lo ha vivido quiere repetir. Por algo será. Un viaje es más que un gasto: es una inversión en activos emocionales. Puedes acordarte de la maleta perdida y del vuelo retrasado, o de ese camarero cuya atención fue tan exquisita que creó momentos divertidos.

¿Cuál es el error más típico al reservar una suite?

Dar por hecho que suite significa que todo está incluido. Depende de la naviera: revisa siempre qué incluye y qué no, porque los gastos extra existen. Y ojo con las zonas reservadas: el Yacht Club de MSC, por ejemplo, tiene dentro cabinas interiores, con ventana, con balcón y suites, así que conviene saber exactamente qué estás comprando.

Y un consejo más: no la pagues sin comparar. Busca a alguien que te consiga la suite por un precio mejor.

¿Y si ya has hecho muchos cruceros?

Aquí te dejo mi opinión más directa. Conocí a alguien que hace hasta ocho cruceros al año, y le diría lo mismo que a cualquiera que acumule viajes: ¿y no te merecería la pena hacer cuatro, pero en suite? Acumular cruceros por acumular no es lo importante. Lo importante es la experiencia que vives, tanto en el destino como en el barco. Quizá es el momento de hacer menos viajes y elevar mucho la experiencia.

En resumen

  • ¿Qué la hace distinta? Los detalles: el minibar a tu gusto, el mayordomo que desempaca la maleta, alguien a quien llamar a cualquier hora y un camarero que ya te conoce.

  • ¿Qué incluye? Casi siempre, acceso a zonas exclusivas del barco con menos gente y mejor calidad, prioridad en algunos ascensores y puerta aparte para embarcar y desembarcar.

  • ¿Cuánto cuesta de más? Entre el doble y hasta cuatro veces el precio de una cabina normal. Merece la pena si te lo puedes permitir.

  • ¿Qué evitar? Dar por hecho que suite lo incluye todo: revisa qué trae cada naviera y compara antes de reservar.

  • ¿Para quién? Sobre todo para quien ya hace muchos cruceros: quizá te compense hacer menos y mejores.

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