Hace diez días bajé en Hamburgo de mi crucero número 14. Quince días por Noruega, cinco noches de auroras, viajando solo. Y mientras recogía la maleta pensé en algo que me hizo gracia: hace no tantos años, yo era de los que decían que los cruceros eran para yayos.
No lo decía de broma. Lo pensaba de verdad. Creía que me iba a aburrir, que no era mi estilo de viaje y que no tenía nada que ver con la gente que hace cruceros.
En este post te cuento qué me daba miedo antes de mi primer crucero, qué me hizo cambiar de opinión, cómo fue ese primer día, qué pasa con el mareo, cuándo supe que esto era lo mío y qué ha cambiado de aquel primer crucero a este último. Y, si tú también tienes esos miedos, lo que te diría.
¿Por qué da miedo hacer un primer crucero?
En mi caso, no era exactamente miedo. Era algo peor: estaba convencido de que no era para mí.
Lo que más pesaba era la idea de que un crucero es para gente mayor. Que iba a ser súper aburrido. Que no me iba a gustar. A mí me gusta ir a mi ritmo, descubrir los sitios a mi manera, y me imaginaba un crucero como lo contrario: todo dirigido, todo el mundo haciendo lo mismo a la misma hora.
Había también algo de no identificarme con el tipo de viajero que yo creía que hacía cruceros. El que solo quiere el buffet y la tumbona, que no tiene interés en conocer los sitios. Yo pensaba: no, yo no soy de ese estilo. Sin ninguna duda.
Y sí, había algo de respeto. Nunca había estado en mitad del mar. No sabía cómo se sentiría eso. Pensaba que quizá sería un poco mareante.
Hoy sé que casi todo eso era una idea equivocada. Pero entonces no lo sabía. Y creo que mucha gente que no ha hecho nunca un crucero piensa exactamente lo mismo.
Me comí mi orgullo
Lo curioso es que los cruceros no eran algo ajeno a mi familia. Tengo dos tías que habían viajado bastante en crucero. Dos personas a las que aprecio mucho. Y aun así, nunca entró en mi radar.
Creo que pasa mucho: lo que no está en el radar de tu entorno cercano, normalmente no entra en lo que tú te planteas hacer. El entorno en el que creces determina buena parte de lo que haces. Y en el mío, los cruceros no estaban.
Hasta que mi pareja me dijo una frase que lo cambió todo: «Tú haz lo que quieras. Yo, dos veces al año, me hago un crucero».
Y ahí me quedé pensando. Ella iba a ir igual. La pregunta era si yo quería estar en esos momentos o quedarme en tierra con mi prejuicio.
Así que me comí mi orgullo. Dije: venga, lo pruebo y lo vivo.
¿Cómo es el primer día en un crucero?
El mío fue como una escena de «Solo en casa». Yo era Macaulay Culkin corriendo por un sitio enorme que, de repente, era todo para mí.
Mi primer crucero fue en el MSC Grandiosa, saliendo de Valencia, por el Mediterráneo. Y el primer día me lo recorrí entero. Me leí el folleto, me estudié el mapa del barco y al final del día ya sabía dónde estaba todo.
Iba flipando con cada cosa que veía. La galería central, con un techo de LED gigante. Un pub irlandés. El gimnasio, súper amplio y luminoso. Todo me parecía increíble.
Todavía tengo muy buenos recuerdos de ese barco. Me sigue pareciendo un muy buen barco para hacer un crucero, aunque ya tiene unos años. Y recuerdo ese primer día con todo detalle, como se recuerdan las cosas que te sorprenden de verdad.
Aquel chaval corriendo por el barco no tenía nada que ver con el que decía que los cruceros eran para yayos.
¿Te mareas en un crucero?
Te digo la verdad: en 14 cruceros, nunca me he mareado. Nunca.
He tenido dos cruceros en los que, en momentos puntuales, el barco se movió algo más. Hablo de media hora, una hora como mucho, en una semana entera de viaje. Y en este último, por Noruega, con el temporal que tuvimos, se notó más. Aun así, nada que ver con lo que la gente imagina.
Algo que me sorprendió cuando empecé: el barco se mueve menos por el mar de lo que pensaba. Lo que más lo mueve suele ser el viento. Un barco tan alto hace efecto vela, y es ahí cuando lo notas.
Y te lo explico como se lo explico a todo el mundo. ¿Se mueve un coche? Claro. ¿Notas que se mueve? Claro. ¿Te mareas por eso? No. ¿Se mueve un avión? Claro. ¿Lo notas? Claro. ¿Te mareas? No. Con un barco pasa lo mismo: claro que se mueve, y claro que a veces lo notas. Pero eso no significa que te vayas a marear.
¿Te puedes marear? Puede ser. Eso no lo sabrás hasta que lo pruebes. ¿Va a ser tan malo como para querer bajarte del barco? Lo dudo muchísimo. No conozco a nadie a quien le haya pasado. Y he viajado y he recomendado viajar a mucha gente, incluida gente que se marea solo con subirse a un coche. Todos me dicen lo mismo: «Pues es que ni se nota que se mueve».
¿Los cruceros son para gente mayor?
No. Y lo descubrí el segundo día de mi primer crucero.
Salíamos de Barcelona al atardecer. Había una fiesta con DJ en cubierta mientras el barco dejaba el puerto. Yo no soy muy de fiestas, pero aquello era súper chulo.
Y en medio de todo eso, acabamos hablando con una pareja de italianos. Como hablo italiano, la conversación fluyó enseguida. Hablamos de la vida, de los cruceros, de crecimiento personal. Con el sol cayendo sobre el mar y la ciudad alejándose.
En ese momento pensé: «Esto es lo mío».
Porque a mí me encanta la gente. Me encanta conocer gente nueva. Y un crucero es, sin ninguna duda, la mejor forma que conozco de hacerlo. Coincides con personas de todas partes, con tiempo, sin prisas, en un sitio donde todo el mundo está de buen humor porque está de vacaciones.
¿Hay gente mayor en los cruceros? Claro. También hay parejas jóvenes, familias, grupos de amigos y gente que viaja sola. Depende mucho del barco, de la ruta y de la época. Pero la idea de que un crucero es solo para jubilados es eso: una idea. Y es falsa.
¿Qué cambia después de muchos cruceros?
Del primero al catorce, he cambiado yo más que los barcos.
En aquel primer crucero quería verlo todo. Ahora ya no voy corriendo a ningún sitio. Sé manejarme en los barcos, porque más o menos se parecen, y me centro en lo que es importante para mí.
Antes intentaba sacarle el máximo partido a todo. Ahora le saco el máximo partido disfrutando de lo que a mí me gusta, y hay muchas cosas que ya me dan igual. En el último crucero, de quince días, fui a uno o dos espectáculos. Me parecen muy buenos, de verdad, pero a esas horas prefiero estar haciendo otras cosas.
Eso no quiere decir que no pruebe cosas nuevas. Sigo haciéndolo. Pero ahora elijo. Y elegir es justo lo que no sabía hacer en el primero, cuando todo era nuevo y quería abarcarlo todo.
¿Qué le dirías a alguien que tiene miedo de hacer su primer crucero?
Que es normal. Yo también lo tuve, aunque lo disfrazara de «eso no es para mí».
Que el mareo, probablemente, va a ser mucho menos de lo que imaginas. Que estar en mitad del mar, eso que tanta gente teme, es justo lo contrario de lo que esperas: es una paz absoluta. Y que lo de que los cruceros son para mayores y aburridos lo vas a desmentir tú solo en cuanto subas.
No te voy a decir que lo tienes que probar sí o sí. Entiendo que no a todo el mundo le tiene que gustar lo mismo. Pero si estás leyendo este post, es porque en algún punto, aunque tengas miedo, tienes curiosidad. Y yo te diría: hazle caso a esa curiosidad y pruébalo. Creo que no te vas a arrepentir.
Yo empecé diciendo que los cruceros eran para yayos. Catorce cruceros después, sigo acordándome de aquella pareja de italianos, del atardecer saliendo de Barcelona y de la sensación de haber estado equivocado. Pocas veces me ha gustado tanto equivocarme.
En resumen
¿Es normal tener miedo antes del primer crucero? Sí. Muchas veces no es miedo, sino la idea de que «no es para mí».
¿Te mareas en un crucero? En mi caso, nunca en 14 cruceros. El barco se mueve, sobre todo por el viento, pero rara vez como para marearte.
¿Los cruceros son para gente mayor? No. Hay de todo: parejas, familias, amigos y gente que viaja sola.
¿Cómo es el primer día? Emocionante. Recorres el barco, lo descubres todo y te sorprendes con cada rincón.
¿Qué cambia con la experiencia? Dejas de querer verlo todo y empiezas a elegir lo que de verdad te gusta.
¿Merece la pena probarlo? Si tienes curiosidad, sí. Lo peor que puede pasar es que descubras que no es para ti.
¿Y tú, qué te frenó, o qué te frena todavía, para hacer tu primer crucero?
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