Mientras escribo esto, mi maleta grande todavía no ha llegado a casa. Y no me preocupa: viene sola. La dejé en mi camarote del Costa Favolosa el último día, en Hamburgo, y me la llevan hasta la puerta de casa. Es una de las ventajas del Costa Club que he usado en este viaje. Y es, sinceramente, de las que más me han convencido.

En este post te cuento qué ventajas del Costa Club se usan de verdad, cuáles no sirven para nada, si influye a la hora de elegir naviera y qué cambia cuando ya llevas unos cuantos cruceros encima.

Y como en los dos posts anteriores sobre este crucero, no te hablo solo yo. A bordo pregunté a cinco pasajeros con experiencia, cada uno con un nivel distinto. Verónica es Platino y ha perdido la cuenta de los cruceros que lleva. Isa es Oro, y me dejó claro que se lo ganó, que no se lo regalaron. Charo y Miguel, que han hecho un crucero con Royal Caribbean, dos con MSC y cuatro con Costa, son Plata. Charo estaba a punto de pasar a Oro con este viaje. Y Fernando, con cinco cruceros, es Bronce. Yo acabo de llegar a Oro.

Seis personas, seis niveles de experiencia y opiniones muy distintas. Algunas, bastante duras.

¿Merece la pena el Costa Club?

Depende de dos cosas: de tu nivel y de lo que estés dispuesto a usar.

El Costa Club es el programa de fidelidad de Costa. Cuantos más cruceros haces con ellos, más subes de nivel y más ventajas tienes. En los niveles altos, Oro y Platino, hay ventajas que no tienes en los primeros niveles. Y eso explica buena parte de lo que me contaron: quien está abajo apenas nota nada. Quien está arriba, lo nota… y también nota cuando se lo quitan.

Para mí, sí merece la pena. Pero no te voy a contar solo mi versión, porque Charo, por ejemplo, piensa justo lo contrario.

¿Qué ventajas del Costa Club se usan de verdad?

Te cuento las mías, las que he usado de verdad en este crucero, que, si no me falla la cuenta, era mi sexto con Costa.

Los regalos. Siempre te hacen algún detalle. En este viaje, una botella de prosecco y una maqueta del barco. No cambian tu viaje, pero se agradecen.

Un día de spa gratis. Lo usé en uno de los días de navegación. El spa del Favolosa no me convenció, pero el día no me costó nada.

Una cena en un restaurante de especialidad. Otra ventaja que sí aprovecho.

El servicio de lavandería. Normalmente se usa al final del crucero, pero como este era largo, lo usé a mitad de viaje. Que te laven la ropa en un viaje de 15 días es comodísimo.

El Bag Express. Es el que más me ha sorprendido. Te recogen la maleta en casa y te la dejan directamente en tu camarote. Y al final del viaje la recogen en el camarote y te la llevan de nuevo a casa, unos días más tarde. Yo no lo usé a la ida, pero sí a la vuelta, y me parece espectacular por dos razones. La primera, que me ahorro dinero en el vuelo, porque la maleta grande no viaja conmigo. La segunda, que me ahorro cargar con el peso de aeropuerto en aeropuerto.

Isa tiene claras sus favoritas: los descuentos a la hora de contratar un viaje, que le parecen súper interesantes, y los detalles a bordo, como el prosecco, los descuentos en restaurantes o la información que te mandan a casa. Su argumento me gustó: es algo que no te cuesta nada y que, aun así, te da cosas.

Miguel lo usa poco. Me dijo que no le da la vida para tanto, porque en el barco hay mucho que ver y mucho que hacer. Lo que sí aprovecha son algunas prioridades, por ejemplo en el spa o en el comedor.

Fernando, como Bronce, todavía no lo ha usado para viajar. Donde sí lo nota es en los descuentos en las tiendas del barco.

¿Qué es lo peor del Costa Club?

Aquí es donde las opiniones se separan de verdad.

Charo fue la más dura. Le pedí su opinión sincera y me la dio: no le ha servido absolutamente para nada. En uno de sus cruceros le regalaron un neceser con un par de muestras. En este, un ambientador, y porque fue a reclamar. No ha notado ni un trato especial ni una atención especial. Lo único que hace es rellenar las encuestas para sumar puntos y subir de nivel, a ver si así mejoran sus condiciones.

Y me contó dos cosas que le parecen injustas. La primera, que alguien con muchos puntos pueda pagar menos que ella y tener las mismas ventajas, cuando ella ha pagado su camarote completo. La segunda, la compensación cuando cambian el itinerario, como nos pasó en este viaje con el temporal. La compensación es por pasajero, pero con un máximo de dos pasajeros por camarote. Si en el camarote viajan tres o cuatro personas, la compensación no aumenta. Así que cuatro amigos que comparten camarote reciben lo mismo que una pareja, aunque hayan pagado el doble. Para Charo, si el perjudicado es cada viajero, cada viajero debería recibir su compensación.

Fernando señaló otra cosa: lo estricto que es mantener el nivel. Cuando llegas a Oro o a Platino, tienes que seguir viajando al pie de la letra, porque si un año no viajas, por lo que sea, te lo quitan. Entiende que es una empresa y mira por su negocio, pero cree que con los clientes del club deberían tener algo más de consideración.

E Isa me habló de lo que pasó en este crucero. Según ella, subieron de nivel a muchísima gente, y cuando en un barco hay más platinos que el resto de viajeros, algo no funciona. Las ventajas no se pueden disfrutar, porque los sitios y los restaurantes se saturan: todo el mundo tira de su privilegio a la vez.

Yo no lo noté tanto, quizá porque acabo de llegar a Oro. Pero entiendo lo que pasó. Este era un crucero especial del Costa Club, con muchísimos pasajeros de niveles altos. Esas personas están acostumbradas a unos privilegios que el barco no podía dar a todo el mundo, así que solo los tuvieron quienes iban en suite. Para ellos fue como una bajada de categoría: no poder acceder a cosas que ya habían disfrutado en muchos cruceros. Lo entiendo perfectamente. Pero yo, personalmente, no lo viví así.

¿Influye el Costa Club a la hora de elegir naviera?

Para casi todos, menos de lo que Costa querría.

Lo que más pesa para mí es el viaje. Pero si el mismo viaje lo tienen dos navieras, tener estas ventajas me ayuda a decidir. También tengo nivel en MSC, así que juego en las dos ligas. Y tengo claro que, si quiero tener ventajas parecidas en otras navieras, como Virgin o Norwegian, lo único que tengo que hacer es viajar con ellas. Así que me ayuda, pero no lo determina todo.

Miguel lo tiene todavía más claro: no le influye. Sabe que tiene beneficios al contratar, pero él no busca una naviera. Busca un destino, «quiero ir a…», y elige el crucero que mejor le lleva.

Fernando tampoco elegiría Costa frente a otra naviera por los puntos. Eso sí, ya tiene otro crucero con Costa reservado para diciembre.

Isa reconoce que algo sí le influye. No del todo, pero si compara un crucero de Costa con uno parecido de otra compañía, pesa. Y tiene un consejo muy práctico para quien empieza: que se haga del Costa Club antes de su primer crucero con Costa. Ella lo ha hecho con su familia: en el crucero del eclipse apuntó a su cuñada y a su hermana, y con las promociones de puntos ya son Plata. Sus dos sobrinas, también.

¿Y Charo? Hace dos años se lo habría recomendado a cualquiera. Hoy no lo tiene claro, porque sus dos últimos cruceros con Costa, el del eclipse y este, le han resultado más fallidos que los anteriores.

De correr por el barco a no tener prisa

Mi primer crucero fue en el MSC Grandiosa, por el Mediterráneo. Antes de entrar en el club no había hecho ninguno. Y viajaba como viaja casi todo el mundo la primera vez: queriendo verlo todo.

Recorría el barco entero el primer día, de punta a punta, para no perderme nada. Iba a todos los espectáculos. Iba corriendo de un sitio a otro. Cualquier aviso me lo tomaba como urgente.

Si había un problema con la tarjeta de pago, iba corriendo a solucionarlo, aunque hubiera cola. Para el wifi, hacía cola en el punto de internet para que me lo activaran.

Catorce cruceros después, ya no hago nada de eso.

No recorro el barco corriendo el primer día porque no lo necesito. Los barcos se parecen más o menos unos a otros y sé que cada cosa tiene su momento. Ya no voy a todos los espectáculos. Este viaje fui a uno solo. Voy a otro ritmo, más relajado, y disfruto mucho más.

El wifi lo contrato antes de embarcar o desde la propia aplicación del barco. Me ahorra horas de cola. Y si hay algún error con la tarjeta de pago, sé que tengo hasta el último día para solucionarlo. Por mucho que me digan que hay que hacerlo ya, si cada vez que paso por recepción está llena, ya encontraré un hueco. No es urgente.

Antes cualquier cosa era «hay que hacerlo ya». Ahora no. Y creo que eso es lo que más cambia con la experiencia: no es saber más trucos, es tener menos prisa.

¿Qué consejos dan los cruceristas con experiencia?

Les pregunté a todos qué le dirían a alguien que empieza. Y casi todos coincidieron en lo mismo, cada uno a su manera: infórmate y ten claro qué quieres.

Miguel: es más importante saber qué quieres hacer que elegir cualquier crucero. Según él, esa es la diferencia entre que te sigan gustando los cruceros o que los odies de por vida.

Charo: ponte un objetivo. Por ejemplo, «quiero ver Roma». Que eso que quieres ver se cumpla es lo que te va a hacer feliz en el viaje.

Isa: que no te fíes demasiado de las opiniones de unos y otros, y que sepas lo que estás pagando. Si vas en agosto, no esperes algo mejor que un resort de Benidorm, porque en realidad un crucero es un resort móvil, y depende de cómo lo aproveches. Y que leas la letra pequeña. Cree que Costa lo detalla todo bien en la web y en los folletos, y que muchas críticas son de gente que no se ha informado pudiendo hacerlo.

Fernando: que tengas la tarjeta preparada para los cargos del barco, porque si no, te llegan muchos avisos. Y que mires las excursiones con lupa.

¿Cuál es el mejor momento que recuerdan de un crucero?

Esta fue mi pregunta favorita. Nadie habló de un buffet ni de un camarote.

Isa recordó el crucero del eclipse: cinco mujeres de su familia juntas en un camarote con balcón, su hermana, su cuñada y sus sobrinas, viendo el eclipse con la gente que quiere. Me dijo que fue lo mejor del crucero.

Miguel nombró tres momentos. Las auroras de este viaje, sin duda. Las islas fuera del circuito habitual que visitó en su crucero con Royal Caribbean, y la llegada a Kotor, en Montenegro. Y, sobre todo, una de las últimas salidas de un crucero por el Gran Canal de Venecia. Eso fue espectacular, me dijo.

Fernando lo tuvo claro: conocer gente. Hacer amigos de todas partes del mundo. Para él, un barco como el Favolosa, más familiar, es un sitio fenomenal para alguien abierto, porque es más fácil conocer gente y tener buenas conversaciones.

¿Y yo? Este año, sin dudarlo, un café a medias y una megafonía anunciando auroras. Pero, si lo pienso, la respuesta de Fernando también es la mía. En este viaje, viajando solo, compartí cafés, cócteles, comidas y salidas con gente a la que no conocía dos semanas antes. Algunos de ellos son los que aparecen en estos tres posts.

Y aquí está lo curioso del Costa Club. Seis personas con niveles distintos, unos encantados con el programa y otros que no le ven sentido. Y cuando les preguntas por su mejor momento, ninguno habla de una ventaja, un regalo o un descuento. Hablan de un eclipse con su familia, de un canal en Venecia y de la gente que conocieron.

Las ventajas ayudan. Mi maleta está a punto de llegar a casa sin que yo haya cargado con ella. Pero lo que te llevas de un crucero no viene en el Bag Express.

En resumen

  • ¿Merece la pena el Costa Club? Depende del nivel y de lo que uses. En Oro y Platino se nota mucho más que en los primeros niveles.

  • ¿Qué ventajas se usan de verdad? Los descuentos al contratar, el día de spa, la cena en un restaurante de especialidad, la lavandería y el servicio que lleva la maleta de casa al camarote y de vuelta.

  • ¿Qué es lo peor? Que en niveles bajos apenas se nota, que puedes perder el nivel si dejas de viajar un año y, en cruceros con muchos pasajeros de nivel alto, la saturación de ventajas.

  • ¿Influye al elegir naviera? Para la mayoría, pesa más el viaje. El club ayuda a decidir entre dos opciones parecidas.

  • ¿Qué cambia con la experiencia? Menos prisa: no querer verlo todo, gestionar el wifi desde la app y no correr por cada aviso.

  • ¿Qué consejo dan los veteranos? Ten claro qué quieres vivir, infórmate antes y lee la letra pequeña.

Gracias a Charo, Miguel, Fernando, Isa y Verónica por contarme su experiencia.

¿Y tú, eres de los que aprovechan las ventajas del programa de fidelidad o de los que ni se acuerdan de que lo tienen?


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